
¿Qué son la SRS y la SBRT y cómo participa el técnico en radioterapia en estas técnicas?
La radiocirugía estereotáxica (SRS) y la radioterapia corporal estereotáctica (SBRT) usan la misma técnica física. Ambas administran radiación ablativa de alta precisión en pocas fracciones de tratamiento (de una a cinco sesiones). La diferencia principal entre ambas es la región anatómica. La SRS se utiliza en objetivos intracraneales y la SBRT en extracraneales. En el Ciclo de Técnico Superior en Radioterapia y Dosimetría se estudian la radiocirugía y la radioterapia estereotáxica fraccionada intracraneal y extracraneal. Ambas se incluyen en el módulo de Tratamientos de teleterapia.
La SRS (Stereotactic RadioSurgery) y la SBRT (Stereotactic Body Radiation Therapy) han transformado el tratamiento de las lesiones intra y extracraneales. Se debe a la radioterapia de alta dosis y altamente conformada con precisión submilimétrica[1].
A pesar del término “radiocirugía”, se trata de técnicas no invasivas. De hecho, se consideran alternativas a la cirugía abierta. “Estereotáctico” o “estereotáxico” se refiere al método que localiza la lesión objetivo en un sistema de referencia 3D conocido[2]. La estereotaxia se desarrolló para las intervenciones neurológicas.
La radiocirugía se basó en el modelo estereotáctico de Lars Leksell. Según este, la radiación podía administrarse desde cualquier punto de un arco situado fuera del cráneo hacia un objetivo central. El “isocentro” es el punto del espacio donde convergen todos los haces, de forma que se sume su intensidad[3].
La SRS es en la actualidad una modalidad terapéutica consolidada en el tratamiento de trastornos del sistema nervioso central localizados en áreas de difícil acceso o bien en pacientes que no son aptos para la cirugía abierta[3]. Los mismos principios que sustentan la SRS craneal se aplican también en los tumores extracraneales que se tratan con SBRT.
El consenso de 2006 de la ASTRO y otras entidades[2] definió la radiocirugía estereotáctica. Según esta, consiste en el uso de radiación ionizante generada de forma externa que erradica o inactiva un objetivo específico dentro del cerebro o la columna vertebral. Por otra parte, la radiación debe basarse en un marco estereotáctico de fijación rígida, otros sistemas de inmovilización y/o tecnologías de guiado por imagen. La SRS se suele realizar en una única fracción, aunque se puede llevar a cabo hasta en cinco. El fraccionamiento permite reducir aún más el daño al tejido normal sin comprometer el potencial terapéutico[3].
Por otra parte, la SBRT se define como un tratamiento ablativo estereotáctico extracraneal (incluida la columna vertebral) que suele administrarse en entre una y cinco fracciones. También se conoce como radioterapia ablativa estereotáctica (SABR)[2].
A continuación, trataremos de las características que comparten la SRS y la SBRT.
SRS y SBRT: características compartidas y diferencias
La SRS y la SBRT utilizan muchos haces convergentes de alta energía (rayos X, rayos gamma o protones) con una administración altamente conformada. Los haces entrecruzados posibilitan que el volumen de tratamiento reciba una alta dosis de radiación. Dado que la técnica puede adaptarse con precisión a los contornos del volumen objetivo, los tejidos normales quedan más protegidos frente a la toxicidad y los efectos secundarios[1].
Entre las contraindicaciones de la SRS y la SBRT se encuentran las lesiones objetivo extensas o las que son demasiado numerosas. Sin embargo, la SBRT fraccionada se emplea cada vez más en lesiones de mayor tamaño[1].
La principal diferencia entre la SRS y la SBRT es la región anatómica donde se emplean, ya que la SRS se utiliza en objetivos intracraneales y la SBRT en extracraneales.
La SRS se usa en el tratamiento de las metástasis cerebrales, tumores cerebrales benignos (meningiomas, schwannomas vestibulares y adenomas pituitarios), malformaciones vasculares, trastornos funcionales, etc.[1].
Por otra parte, la SBRT es una modalidad más reciente que la SRS, por lo que tiene sus propias consideraciones tecnológicas y clínicas. Por ejemplo, requiere la gestión del movimiento intrafraccional del volumen tumoral y de los órganos de riesgo (OAR)[2].
La eficacia de la SBRT se ha demostrado en diversas indicaciones clínicas. Estas incluyen el tratamiento primario de determinados cánceres en estadio temprano, tumores aislados en enfermedad oligometastásica, ciertas neoplasias benignas en el sistema nervioso central o cerca de él, o en casos de cáncer recurrente en regiones ya irradiadas[2]. Desde los 1990 se usa en tumores pulmonares y hepáticos[1].
Además, a medida que las técnicas avanzan, se amplían las indicaciones clínicas para las que se aplican la SRS y la SBRT[1].
Historia del desarrollo de las técnicas de SRS y SBRT
El neurocirujano sueco Lars Leksell es el padre de la radiocirugía estereotáxica. Antes de su desarrollo, un paciente con un tumor intracraneal tenía dos opciones de tratamiento: la extirpación quirúrgica y la radioterapia fraccionada[4].
En esa época, la cirugía abierta contaba con una tasa de morbilidad de hasta el 60 %[3]. Por otro lado, la radioterapia total del cerebro (WBRT) se asociaba a riesgos a largo plazo sin disponer de evidencia de eficacia a largo plazo. Por otro lado, los tumores de la base del cráneo podían resultar difíciles de tratar[4].
La propuesta de Leksell fue utilizar la estereotaxia para guiar con mayor precisión haces cruzados de radiación. La combinación de estereotaxia y radioterapia buscaba ser una alternativa para trastornos neurológicos[3], [5].
En 1951 Leksell publicó su trabajo fundacional[6] con el término “radiocirugía estereotáctica”. Este mismo año comenzó a utilizar su nuevo marco[3], [5]. Empleó rayos gamma de fuentes radiactivas de cobalto[4] para desarrollar el primer equipo de radiocirugía estereotáctica: Gamma Knife[7], [8].
Gamma Knife consta de 192 fuentes individuales del radioisótopo cobalto-60, colocadas en una matriz cilíndrica. Un casco colimador enfoca los haces con el fin de que converjan en un único objetivo. Su configuración cilíndrica limita su aplicación a patologías intracraneales y algunas de la columna cervical superior[1]. En la actualidad, la radiocirugía con Gamma Knife es una modalidad de tratamiento de primera línea para determinados pacientes[4].
A partir de la técnica de Leksell se comenzó la radioterapia estereotáctica con aceleradores lineales (LINAC). Entre las iniciativas destaca el equipo CyberKnife del neurocirujano John Adler[1], [5], [8]. CyberKnife se benefició de la miniaturización de los LINAC. Esto permitió el acoplamiento a un brazo robótico industrial. Su configuración robótica eliminó la restricción isocéntrica de forma que facilitaba la radiocirugía sin marco[3], [5], [8]. Hoy CyberKnife es un pilar clave en tratamientos estereotácticos craneales y extracraneales[5].
En un inicio se emplearon marcos rígidos como el de Leksell con marcadores para la localización de los objetivos extracraneales en la SBRT. Sin embargo, la radioterapia guiada por imagen permitió prescindir de este tipo de marcos[3], [5]. Esto posibilitó los métodos de inmovilización no invasivos[3]. Con carácter más reciente, los sistemas de SGRT se aplican en el seguimiento en tiempo real durante los tratamientos de SRS y SBRT. Los resultados muestran una precisión comparable a otras metodologías[5].
Otros sistemas de SRS y SBRT utilizan la radioterapia de intensidad modulada (IMRT). En cambio, debido a su elevado coste, la radiocirugía con protones no es una opción frecuente[1].
Funciones y responsabilidades del técnico de radioterapia en SRS y SBRT
La SRS y la SBRT son técnicas complejas que requieren un equipo humano multidisciplinar y especializado. La Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y la Sociedad Española de Física Médica (SEFM) publicaron un informe en 2021. Este recoge las funciones de los profesionales sanitarios que participan en estos tratamientos. Entre ellos, los técnicos de radioterapia y dosimetría[9].
Los técnicos en radioterapia son los encargados de la preparación del paciente en el proceso de simulación, de la colocación de dispositivos de inmovilización y de la adquisición de las imágenes de TC[9].
Inmovilización del paciente
La inmovilización del paciente es crítica para reproducir su posición y administrar el tratamiento con precisión submilimétrica[9].
Los sistemas de inmovilización del paciente en SRS siguen incluyendo dispositivos invasivos (marcos craneales fijados al paciente) con localización estereotáctica. También se emplean sistemas no invasivos. Por ejemplo, las máscaras termoplásticas a medida y sistemas de localización estereotáctica con IGRT o SGRT[9].
Cuando se utilizan sistemas de fijación invasivos es el neurocirujano quien se responsabiliza de la colocación y retirada del marco craneal. En el resto de procedimientos se encarga el técnico en radioterapia bajo la supervisión del oncólogo radioterápico[9].
En los tratamientos de SBRT se utilizan otros elementos de inmovilización que deben indexarse a la mesa de tratamiento y de la unidad de simulación. De esta forma, se evitan las rotaciones o desplazamientos. Los técnicos eligen los dispositivos adecuados. Además, debe tenerse en cuenta el sistema de control respiratorio en la unidad de simulación y la de tratamiento[9].
Simulación del tratamiento mediante TC/PET/RM
Tras la inmovilización del paciente, los técnicos en radioterapia realizan la tomografía computarizada. Para eso, siguen las recomendaciones internacionales para cada patología y región anatómica. El fin es adquirir imágenes de calidad suficiente[9].
En los tratamientos de SBRT pueden ser necesarias otras modalidades de imagen como la resonancia magnética (RM) o la tomografía por emisión de positrones (PET). Con ellas se busca visualizar mejor el tumor y los órganos de riesgo (OAR)[9].
Importación de datos de TC/PET/RM al sistema de planificación del tratamiento (TPS)
El técnico en radioterapia se puede encargar de importar todas las imágenes al planificador. En los tratamientos de SRS, el técnico también verifica la asignación correcta del sistema de localización estereotáxica. Lo hace bajo la supervisión del físico médico[9].
En la SBRT el técnico en radioterapia se puede encargar de la importación de las imágenes de RM y/o PET con la supervisión del oncólogo radioterápico[9].
Asistencia al oncólogo radioterápico en la delimitación de volúmenes de OAR
Las imágenes de TC/PET/RM deben tener la calidad y extensión suficientes que permitan delimitar los volúmenes tumorales y de los OAR. El técnico en radioterapia asiste al oncólogo radioterápico en el contorneo de órganos de riesgo[9].
Planificación del tratamiento bajo la supervisión del físico médico
En todos los tratamientos de radioterapia, el físico médico y/o un técnico elaboran un plan de tratamiento individualizado del paciente. Siguen la prescripción de dosis y volúmenes de tratamientos planificados (PTV) y OAR. De esta forma, se selecciona la técnica más adecuada[9].
El técnico en radioterapia exporta los datos geométricos y dosimétricos del plan aprobado al Sistema de Información Oncológica (OIS) y al sistema de guiado por imagen[9].
El especialista en radiofísica hospitalaria es el responsable de comparar las mediciones experimentales con los datos calculados. El técnico en radioterapia puede llevar a cabo la verificación experimental del plan de tratamiento y elaborar el informe de dosimetría. También realiza los controles de calidad diarios de las unidades de tratamiento de acuerdo al protocolo establecido y bajo supervisión del físico médico[9].
Aplicación de tratamientos de SRS/SBRT
El técnico en radioterapia administra el tratamiento de SRS o SBRT con la supervisión del oncólogo radioterápico y el físico médico, siguiendo los protocolos institucionales. El informe de la SEOR y la SEFM determina que todas las sesiones de SBRT deben llevarse a cabo con IGRT[9].
Al final de la fracción, el técnico en radioterapia confirma de modo electrónico la administración conforme a las dosis y condiciones prescritas. El técnico y el oncólogo radioterápico se aseguran de que el plan de tratamiento se reproduce en todas las sesiones. Además, el técnico, el facultativo y el físico médico son los responsables de utilizar de forma correcta los sistemas de control respiratorio en SBRT[9].
OAR-Train: aprendizaje y entrenamiento del contorneo de órganos de riesgo
En técnicas de precisión submilimétrica, como la SRS y la SBRT, cada milímetro cuenta en la delimitación de los órganos de riesgo. Por eso, desde Aplicaciones Tecnológicas S.A. hemos desarrollado un recurso formativo que facilita el aprendizaje y entrenamiento en esta tarea. Los técnicos en radioterapia y dosimetría asisten a los médicos en ella.
El origen de OAR-Train es la experiencia de la Dra. Carolina de la Pinta en SBRT del área abdominal. Durante su tesis doctoral evaluó la variabilidad interobservador en SBRT ósea no vertebral. Además, identificó las necesidades de formación de los profesionales de la salud.
OAR-Train es un codesarrollo con IRYCIS y la Universidad Politécnica de Madrid. El carácter pionero del recurso se reconoció con un galardón en la XVII edición de los Premios Magisterio a los Protagonistas de la Educación.
OAR-Train dispone de dos modalidades. Se alojan ambas en la plataforma educativa AT-Training Hub. OAR-Train Class se dirige a centros de Formación Profesional que imparten el Grado de Técnico Superior en Radioterapia y Dosimetría. Puede conocer más en el último webinar bajo demanda que explica las novedades de este curso 2026-2027.
La segunda modalidad es OAR-Train One, en formato de curso con profesores del Hospital Universitario Ramón y Cajal. Se dirige a los profesionales de las unidades asistenciales de radioterapia, en especial a los técnicos.
Si desea profundizar en la importancia de la delimitación de OAR en las técnicas de SRS y SBRT en las que los técnicos en radioterapia asisten a los oncólogos radioterápicos, puede contactarnos en el siguiente enlace.
Referencias
[1] W. A. Hall and J. M. Das, Stereotactic radiosurgery (SRS) and stereotactic body radiotherapy (SBRT). StatPearls Publishing, Treasure Island, 2025. Accessed: Aug. 25, 2026. [Online]. Available: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK542166/
[2] I. J. Das et al., ‘Quality and safety considerations in stereotactic radiosurgery and stereotactic body radiation therapy: An ASTRO safety white paper update’, Pract. Radiat. Oncol., vol. 12, no. 4, pp. e253–e268, Jul. 2022, doi: 10.1016/j.prro.2022.03.001.
[3] D. M. Trifiletti, H. Ruiz-Garcia, A. Quinones-Hinojosa, R. Ramakrishna, and J. P. Sheehan, ‘The evolution of stereotactic radiosurgery in neurosurgical practice’, J. Neurooncol., vol. 151, no. 3, pp. 451–459, 2021, doi: 10.1007/s11060-020-03392-0.
[4] E. A. Monaco, R. Grandhi, A. Niranjan, and L. D. Lunsford, ‘The past, present and future of Gamma Knife radiosurgery for brain tumors: the Pittsburgh experience’, Expert Rev. Neurother., vol. 12, no. 4, pp. 437–445, Apr. 2012, doi: 10.1586/ern.12.16.
[5] T. D. Solberg, R. L. Siddon, and B. Kavanagh, ‘Historical development of stereotactic ablative radiotherapy’, in Stereotactic Body Radiation Therapy, 2012th edn, in Medical Radiology. , Berlin, Heidelberg: Springer Berlin Heidelberg, 2012, pp. 9–35. doi: 10.1007/174_2012_540.
[6] L. Leksell, ‘The stereotaxic method and radiosurgery of the brain’, Acta Chir. Scand., vol. 102, no. 4, pp. 316–319, Dec. 1951, Accessed: Sep. 02, 2026. [Online]. Available: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14914373/
[7] J. C. Ganz, ‘The journey from proton to gamma knife’, Prog. Brain Res., vol. 215, pp. 67–75, 2014, doi: 10.1016/B978-0-444-63520-4.00007-7.
[8] Heilmann, Hans-Peter, ‘History of Radiation Oncology’, in Encyclopedia of Radiation Oncology, L. W. Brady and T. E. Yaeger, Eds, Berlin, Heidelberg: Springer Berlin Heidelberg, 2013. Accessed: Dec. 12, 2022. [Online]. Available: http://link.springer.com/10.1007/978-3-540-85516-3
[9] A. J. Conde-Moreno et al., ‘Recommended procedures and responsibilities for radiosurgery (SRS) and extracranial stereotactic body radiotherapy (SBRT): report of the SEOR in collaboration with the SEFM’, Clin. Transl. Oncol., vol. 23, no. 7, pp. 1281–1291, Jul. 2021, doi: 10.1007/s12094-020-02540-2.